Pedagogía Liberadora





La pedagogía liberadora, desarrollada a partir de los años 60 por Paulo  Freire  es uno de los enfoques que más ha influido  en  el   abordaje  concreto  de  los problemas educativos  de  los  grupos  populares en América Latina y el Caribe.
La  década del 60 constituyó un momento importante en la vida  de Freire,  dado por las transformaciones económicas del  país,  las que  a  su  vez provocaron aumento en las  tensiones  sociales  y   culturales   y   toda  una  serie  de  expresiones   sociales de resistencia y oposición.
Fue  precisamente  este contexto de  movimientos  ideológicamente diversos  lo  que llevó  a Freire a  su  teoría  basada  en  una educación  liberadora,  que permitiera un contacto directo  entre el educando y el medio ambiente.
La pedagogía liberadora sienta las bases de  una nueva   pedagogía  en  oposición a la  tradicional;  a  través  de técnicas  para  la enseñanza de la lectura y la escritura  a  los adultos  busca  la reflexión y el cambio de  las  relaciones del individuo  con  la  naturaleza y con  la  sociedad;  el  objetivo esencial de la educación es liberar a la persona, no uniformarla ni someterla como se ha hecho tradicionalmente por el sistema de instrucción oficial.
La pedagogía de Freire es, una "pedagogía  del oprimido";  no postula por lo tanto modelos   de  adaptación,  de transición  ni  de  modernidad de la sociedad,  sino  modelos  de ruptura,  de cambio, de transformación total.
MÉTODO DE ALFABETIZACIÓN
La metodología de Freire surgió en 1961 y está determinada por la relación  dialéctica entre epistemología, teoría y  técnicas.  Se basa  en que sí la práctica social es la base del  conocimiento, también  a  partir  de  la  práctica  social  se  constituye   la metodología, unidad dialéctica que permite regresar a la misma práctica y transformarla.
El   método   de  alfabetización  creado   por   Freire   permite alfabetizar adultos en un plazo de  tiempo más o menos corto,  40 hrs. aproximadamente. Tiene como finalidad principal hacer posible que  el  adulto aprenda a  "leer" y "escribir" su  historia  y  su cultura, su modo de explotación, que pueda  conquistar el  derecho a expresarse y decidir su vida.
Freire  hace  énfasis  en que su metodología no  es  referida  al   hombre,   sino  a  su pensamiento lenguaje,  a  los  niveles   de percepción  de la realidad que lo rodea, y lo aplica tanto en  la  alfabetización  como  en la pos alfabetización,  a  partir  de  las "palabras generadoras" y los "temas generadores" respectivamente.
La   utilización   del  diálogo  como  método  que   permite   la comunicación entre los educandos y  entre éstos y el educador  se identifica como una relación horizontal de A más B, en  oposición del  antidiálogo  como método de la  enseñanza   tradicional  que implica   una  relación vertical de A sobre B.  Sobre  esta  base propone la educación dialógica como la forma de desarrollar  una pedagogía  de comunicación que facilite dialogar con "alguien"  y sobre "algo".
Precisamente  el "algo" es el programa  educacional  que  propone, con  situaciones concretas  de  la  vida  del  pueblo,  lo   que  posibilita  que  el   analfabeto  llegue  al aprendizaje  de  la escritura  y la lectura, para introducirse en  el  mundo  de  la comunicación,  actuar  como sujeto y no como  objeto  pasivo  que  recepciona  lo  que impone  el educador, y dar  paso  así  a  la transformación.
La obtención, de los vocablos o palabras generadoras y la  acción  práctica del método de alfabetización consta de varias fases:
Primera  fase. Obtención del universo vocabular  de los grupos  en los cuales se trabajará.
Se trata de no  dar  al   analfabeto palabras elaboradas por los educadores, sino  palabras y frases que surjan de su esfuerzo creador, es  decir,   la formación de vocablos en la lengua silábica, y que el mismo  haga el juego creador de combinaciones.
Así,  las "palabras generadoras" que resultan, son aquellas,  que descompuestas  en sus  elementos silábicos,  propician,  por  la combinación de esos elementos, la creación de nuevas palabras.
Segundo  fase.  Consiste en la selección del  universo  vocabulario estudiado, teniendo en cuenta tres criterios fundamentales
•  La riqueza fonética.
•  Las  dificultades fonéticas (colocadas en secuencias que van gradualmente de las dificultades  menores a los mayores).
•  Tenor pragmático de la palabra, que implica mayor  compromiso de la palabra con la realidad social, cultural y política.
Tercera  fase. Implica la creación de  situaciones  existenciales típicas   del  grupo  con el  cual  se  trabajará   mediante   la presentación  de situaciones problemas codificadas, es decir,  la representación  de las palabras en determinado  contexto, ya sea  pintadas   o fotografiadas,  las  cuales  serán   debatidas   o decodificadas por los alfabetizandos.
En las situaciones se van colocando las palabras generadoras,  en grados  según  sus dificultades  fonéticas.  Una  palabra  puede incluir  la  totalidad de la situación o referirse a uno  de  sus elementos.
Cuarta  fase. Consiste en la elaboración de fichas en las  cuales se  apoyarán  los coordinadores o educadores  para  ejecutar  el   trabajo.  Tienen  como característica especial  que  servirán  de  punto de apoyo; no constituyen una orientación rígida a seguir.
Quinta   fase.   Preparación  de  fichas  o   carteles   con   la  descomposición de las familias fonéticas  que corresponden a  los  vocablos  generadores y que propicia el diálogo entre educador  y alfabetizando,   con  lo  que  se  puede  iniciar  la   ejecución práctica.
En  la  ejecución  práctica  se inicia el debate a  partir  de  la presentación  de  la situación, es decir, la  decodificación,  el educador  lleva  a los sujetos a la visualización de  la  palabra  generadora estableciendo su vínculo semántico con el objeto a que se refiere y que esta representando en la  situación  observada.  Seguidamente  se presenta  sólo la palabra,  luego  separada  en  sílabas  y  posteriormente  se pasa a  la visualización  de  las   familias   fonéticas  que  componen la palabra   de  estudio,  es decir, la consonante de cada sílaba con cada una de las vocales.
Después  del  conocimiento  de  cada  familia  fonética  se  hacen   ejercicios  de lectura para la fijación de  las  sílabas  nuevas basadas  en una lectura horizontal y vertical donde  se  destacan las vocales.
A  partir de este paso el grupo comienza a  "crear"  palabras  con las combinaciones posibles de sílabas, y de ahí a la formación de palabras  tomando  como punto de partida una vocal y uno  de  las sílabas  a la que unen otra sílaba para formar una palabra nueva.
Este  ejercicio  se realiza primero oralmente y  en  esa  primera sesión  de  trabajo los alfabetizados comienzan  ya  a  escribir, sobre    la   base  del  descubrimiento  del mecanismo   de   las  combinaciones fonémicas.



Comentarios

Entradas más populares de este blog